US Mennonite Brethren

One Family. One Lord. One Mission

Artículo 11: Los Solteros, Los Casados y la Familia

Creemos que el matrimonio y la familia fueron instituidos por Dios. La iglesia bendice a ambos, tanto al soltero como al casado y anima a las familias a que crezcan en amor.

El Matrimonio

El matrimonio es una relación de pacto que une a un hombre y una mujer para toda la vida. En la creación Dios diseñó el matrimonio para el compañerismo, la unión sexual, la procreación y nutrir los hijos. La intimidad sexual es permisible únicamente dentro del matrimonio. El matrimonio se debe caracterizar por el amor mutuo, fidelidad y sumisión. Un creyente no se debe casar con un incrédulo.

La comunidad de fe bendice y nutre las relaciones matrimoniales y se esfuerza para reconciliar a matrimonios en problemas. La pecaminosidad humana, sin embargo, puede conducir al divorcio lo cual es una violación de las intenciones de Dios para el matrimonio. La familia de Dios ofrece esperanza y sanidad con compasión y verdad, y a la vez sostiene los ideales bíblicos de fidelidad en el matrimonio.

Los Solteros

Los solteros son honrados de igual manera que los casados, algunas veces se les da preferencia. La iglesia debe bendecir, respetar e incluir en todo a los solteros. Los que permanecen solteros pueden encontrar oportunidades únicas para el avance del reino de Dios. Dios llama a solteros y casados a vivir en pureza sexual.

La Familia

La intención de Dios es que la relación familiar en todas las etapas de la vida sea caracterizada por amor. Los hijos son un regalo de Dios. Los padres que están en Dios deben instruir y nutrir en la fe a sus hijos. Los padres deben disciplinar a sus hijos sabia y amorosamente no provocándolos a ira. Los hijos deben honrar y obedecer a sus padres.

Génesis 1.26-31; 2.18-24; 5.1-5; 12.1-3; Éxodo 22.16-17; Levítico 18.22; 20.13; Deuteronomio 6.4; 24.1-4; Salmo 127.3-5; Proverbios 31; Mateo 5.31; 10.34-39; 19.3-12; 22.23-33; Marcos 3.31-35; 7.9-13; 10.6-11; Lucas 16.18; Romanos 7.2-3; 14.12; 1 Corintios 7.8-40; 2 Corintios 6.14-15; Efesios 5.21; 6.4.

Artículo 11: Los Solteros, Los Casados y la Familia

Creemos que el matrimonio y la familia fueron instituidos por Dios. La iglesia bendice a ambos, tanto al soltero como al casado y anima a las familias a que crezcan en amor.

El Matrimonio

El matrimonio es una relación de pacto que une a un hombre y una mujer para toda la vida. En la creación Dios diseñó el matrimonio para el compañerismo, la unión sexual, la procreación y nutrir los hijos. La intimidad sexual es permisible únicamente dentro del matrimonio. El matrimonio se debe caracterizar por el amor mutuo, fidelidad y sumisión. Un creyente no se debe casar con un incrédulo.

La comunidad de fe bendice y nutre las relaciones matrimoniales y se esfuerza para reconciliar a matrimonios en problemas. La pecaminosidad humana, sin embargo, puede conducir al divorcio lo cual es una violación de las intenciones de Dios para el matrimonio. La familia de Dios ofrece esperanza y sanidad con compasión y verdad, y a la vez sostiene los ideales bíblicos de fidelidad en el matrimonio.

Los Solteros

Los solteros son honrados de igual manera que los casados, algunas veces se les da preferencia. La iglesia debe bendecir, respetar e incluir en todo a los solteros. Los que permanecen solteros pueden encontrar oportunidades únicas para el avance del reino de Dios. Dios llama a solteros y casados a vivir en pureza sexual.

La Familia

La intención de Dios es que la relación familiar en todas las etapas de la vida sea caracterizada por amor. Los hijos son un regalo de Dios. Los padres que están en Dios deben instruir y nutrir en la fe a sus hijos. Los padres deben disciplinar a sus hijos sabia y amorosamente no provocándolos a ira. Los hijos deben honrar y obedecer a sus padres.

Génesis 1.26-31; 2.18-24; 5.1-5; 12.1-3; Éxodo 22.16-17; Levítico 18.22; 20.13; Deuteronomio 6.4; 24.1-4; Salmo 127.3-5; Proverbios 31; Mateo 5.31; 10.34-39; 19.3-12; 22.23-33; Marcos 3.31-35; 7.9-13; 10.6-11; Lucas 16.18; Romanos 7.2-3; 14.12; 1 Corintios 7.8-40; 2 Corintios 6.14-15; Efesios 5.21; 6.4.