US Mennonite Brethren

One Family. One Lord. One Mission

Artículo 4: El Pecado y la Maldad

El pecado y sus consecuencias

Creemos que los primeros seres humanos cedieron al tentador y cayeron en pecado. Desde entonces la humanidad desobedece a Dios y elige pecar aislándose así de la gloria de Dios. Como resultado, el pecado y la maldad han ganado terreno en el mundo, interrumpiendo los propósitos de Dios para el orden creado y alejando la humanidad de Dios; consecuentemente de la creación, el uno del otro y de sí mismos. El pecado trae como resultado muerte física y espiritual. Porque todos han pecado, todos enfrentan la eterna separación de Dios.

Principados y Potestades

El pecado es un poder que esclaviza a la humanidad. Satanás, el adversario, busca gobernar la creación y usa el pecado para corromper la naturaleza humana con el orgullo y el egoísmo. Al pecar, las personas se apartan de Dios, cambiando la verdad de Dios por la mentira, adorando y sirviendo a la criatura en vez de al Creador. El pecado expone a individuos y a grupos a ataduras de principados y potestades demoníacos. Estas potestades también obran a través de sistemas políticos, económicos, sociales, y aún religiosos, para lograr que la humanidad se aleje de la santidad, justicia y verdad. Todos los humanos están bajo el dominio del pecado, ya sea en palabras, pensamientos, hechos o actitudes y por sí mismos no pueden vencer su poder.

Génesis 3-6-11; Salmo 14.1-3; 36.1-4; 52.1-7; 58.1-5; 82; Isaías 53.6; Ezequiel 16.49-50; Amós 2.4-8; Marcos 7.20-23; Juan 8.34,44; Romanos 1.21-32; 3.9-18,23; 5.12-14,18-19; 6.23; Gálatas 5.19-21; Efesios 2.1-3; 6.12; 1 Pedro 5.8-9; 1 Juan 1.8-10; Apocalipsis 12.9.3.

 

Artículo 4: El Pecado y la Maldad

El pecado y sus consecuencias

Creemos que los primeros seres humanos cedieron al tentador y cayeron en pecado. Desde entonces la humanidad desobedece a Dios y elige pecar aislándose así de la gloria de Dios. Como resultado, el pecado y la maldad han ganado terreno en el mundo, interrumpiendo los propósitos de Dios para el orden creado y alejando la humanidad de Dios; consecuentemente de la creación, el uno del otro y de sí mismos. El pecado trae como resultado muerte física y espiritual. Porque todos han pecado, todos enfrentan la eterna separación de Dios.

Principados y Potestades

El pecado es un poder que esclaviza a la humanidad. Satanás, el adversario, busca gobernar la creación y usa el pecado para corromper la naturaleza humana con el orgullo y el egoísmo. Al pecar, las personas se apartan de Dios, cambiando la verdad de Dios por la mentira, adorando y sirviendo a la criatura en vez de al Creador. El pecado expone a individuos y a grupos a ataduras de principados y potestades demoníacos. Estas potestades también obran a través de sistemas políticos, económicos, sociales, y aún religiosos, para lograr que la humanidad se aleje de la santidad, justicia y verdad. Todos los humanos están bajo el dominio del pecado, ya sea en palabras, pensamientos, hechos o actitudes y por sí mismos no pueden vencer su poder.

Génesis 3-6-11; Salmo 14.1-3; 36.1-4; 52.1-7; 58.1-5; 82; Isaías 53.6; Ezequiel 16.49-50; Amós 2.4-8; Marcos 7.20-23; Juan 8.34,44; Romanos 1.21-32; 3.9-18,23; 5.12-14,18-19; 6.23; Gálatas 5.19-21; Efesios 2.1-3; 6.12; 1 Pedro 5.8-9; 1 Juan 1.8-10; Apocalipsis 12.9.3.