US Mennonite Brethren

One Family. One Lord. One Mission

Artículo 5: La Salvación

La iniciativa de Dios

Creemos que Dios obra para liberar, santificar, redimir y restaurar un mundo dominado por el pecado. Desde el principio, el propósito de Dios ha sido crear un pueblo para habitar entre ellos y bendecirlos. La creación y toda la humanidad están sin esperanza de salvación, excepto por medio del amor y la gracia de Dios. El amor de Dios se demuestra en su totalidad en la vida, muerte y resurrección de Jesucristo.

El plan de Dios

A través de toda la historia, Dios ha actuado poderosamente para liberar a las personas de
la esclavitud y atraerlas a una relación de pacto. Por medio de los profetas, Dios preparó el camino de salvación, hasta reconciliar al mundo con Él, por medio de la expiación de la sangre de Cristo. Cuando las personas ponen su confianza en Cristo, son salvos por gracia por medio de la fe, no por lo que hagan por sí, pues es un regalo de Dios. Dios los perdona y los libra de la esclavitud del pecado, los hace nuevas criaturas en Cristo, les da poder por el Espíritu Santo y los sella para vida eterna. Cuando el pecado y la muerte finalmente sean derrotados y los redimidos se reu?nan en el cielo nuevo y la tierra nueva, Dios habrá culminado el plan de salvación.

La respuesta Humana

Aunque Jesu?s entró a un mundo sujeto al pecado, eligió no someterse a su encanto y así destruyó su dominio. Por medio de Su obediencia, muerte en la cruz y gloriosa resurrección,

Cristo triunfó sobre Satanás y los poderes del pecado y la muerte, abriendo el camino para que toda las personas lo sigan. Convencidos por el Espíritu Santo, las personas dejan el pecado, encargan sus vidas a Dios, confiesan a Jesucristo como Sen?or y se unen a la familia de Dios. Todo el que recibe a Cristo nace de nuevo y tiene paz con Dios y es llamado a amar a otros y a vivir en paz con su prójimo. Los que Dios salva, no viven para sí porque han sido liberados del pecado y son llamados a una vida nueva.

Éxodo 6.1-8; 15.2; 20.2; Salmo 68.19-20; Isaías 43.1; Mateo 4.1-11; Marcos 10.45; Juan 1.12; 3.1-21; 13.34-35; 16.8-11; Romanos 3.24-26; 5.8,12-21; 8.18-25; 10.9-10; 1 Corintios 1.18; 2.5,14-21; Efesios 1.5-10,13-14; 2.8-9; Colosenses 1.13-14; 2.15; Hebreos 2.14-18; 4.12; 5.7-9; 9.15-28; 11.6; 1 Juan 4.7-11; Apocalipsis 5.9-10; 21.1-4.

Artículo 5: La Salvación

La iniciativa de Dios

Creemos que Dios obra para liberar, santificar, redimir y restaurar un mundo dominado por el pecado. Desde el principio, el propósito de Dios ha sido crear un pueblo para habitar entre ellos y bendecirlos. La creación y toda la humanidad están sin esperanza de salvación, excepto por medio del amor y la gracia de Dios. El amor de Dios se demuestra en su totalidad en la vida, muerte y resurrección de Jesucristo.

El plan de Dios

A través de toda la historia, Dios ha actuado poderosamente para liberar a las personas de
la esclavitud y atraerlas a una relación de pacto. Por medio de los profetas, Dios preparó el camino de salvación, hasta reconciliar al mundo con Él, por medio de la expiación de la sangre de Cristo. Cuando las personas ponen su confianza en Cristo, son salvos por gracia por medio de la fe, no por lo que hagan por sí, pues es un regalo de Dios. Dios los perdona y los libra de la esclavitud del pecado, los hace nuevas criaturas en Cristo, les da poder por el Espíritu Santo y los sella para vida eterna. Cuando el pecado y la muerte finalmente sean derrotados y los redimidos se reu?nan en el cielo nuevo y la tierra nueva, Dios habrá culminado el plan de salvación.

La respuesta Humana

Aunque Jesu?s entró a un mundo sujeto al pecado, eligió no someterse a su encanto y así destruyó su dominio. Por medio de Su obediencia, muerte en la cruz y gloriosa resurrección,

Cristo triunfó sobre Satanás y los poderes del pecado y la muerte, abriendo el camino para que toda las personas lo sigan. Convencidos por el Espíritu Santo, las personas dejan el pecado, encargan sus vidas a Dios, confiesan a Jesucristo como Sen?or y se unen a la familia de Dios. Todo el que recibe a Cristo nace de nuevo y tiene paz con Dios y es llamado a amar a otros y a vivir en paz con su prójimo. Los que Dios salva, no viven para sí porque han sido liberados del pecado y son llamados a una vida nueva.

Éxodo 6.1-8; 15.2; 20.2; Salmo 68.19-20; Isaías 43.1; Mateo 4.1-11; Marcos 10.45; Juan 1.12; 3.1-21; 13.34-35; 16.8-11; Romanos 3.24-26; 5.8,12-21; 8.18-25; 10.9-10; 1 Corintios 1.18; 2.5,14-21; Efesios 1.5-10,13-14; 2.8-9; Colosenses 1.13-14; 2.15; Hebreos 2.14-18; 4.12; 5.7-9; 9.15-28; 11.6; 1 Juan 4.7-11; Apocalipsis 5.9-10; 21.1-4.