US Mennonite Brethren

One Family. One Lord. One Mission

Artículo 6: La Naturaleza de la Iglesia

El Llamado de Dios

Creemos que la Iglesia es un grupo de personas que ha respondido en fe al llamado de Dios por medio de Jesucristo, que se unen a la congregación local por la confesión pública del bautismo. Los miembros de la iglesia se comprometen a seguir a Cristo en una vida de discipulado y testimonio, llenas de poder del Espíritu Santo.

El Cuerpo de Cristo

La Iglesia es un cuerpo de creyentes, hombres y mujeres, de toda nación, raza y clase social, cuya cabeza es Cristo. La iglesia unida por un Espíritu, hace que Cristo sea visible en el mundo. La Iglesia existe como cuerpos locales de creyentes y como una comunidad de fe mundial.

La adoración

La Iglesia se nutre y renueva al reunirse regularmente para glorificar a Dios. La primera iglesia se reunía el primer día de la semana para celebrar la resurrección de Jesucristo de entre los muertos. La comunidad de adoradores celebra la fidelidad y gracia de Dios, reafirman su fidelidad a Dios, edifican los miembros del cuerpo y buscan la voluntad de Dios para su vida y su misión. Al celebrar el bautismos y santa cena, la iglesia proclama las buenas nuevas de salvación.

El Compañerismo y Responsabilidad Mutua

La Iglesia es una comunidad de pacto en la cual los miembros son responsables mutuamente en los asuntos de su vida y su fe. Se aman, se cuidan y oran el uno por el otro, comparten el gozo y las cargas el uno con el otro y se amonestan y se corrigen el uno al otro. Comparten los bienes materiales según la necesidad. Las congregaciones locales siguen el ejemplo del Nuevo Testamento, buscando consejo de la Iglesia General en asuntos que afectan su testimonio y misión como comunidad. Las congregaciones trabajan juntas en un espíritu de amor y sumisión mutua e interdependencia.

El Nuevo Testamento nos guía a practicar la disciplina de iglesia redentora, siendo así responsable de corregir a los miembros que continúan pecando. Las congregaciones perdonan y restauran a los que se arrepienten, pero formalmente excluyen a los que ignoran la disciplina.

Los Dones para el Ministerio

Por medio del Espíritu Santo, Dios da dones a cada miembro para el bienestar de todo el cuerpo. Estos dones son para ejercerlos en el servicio de Dios, para edificar la iglesia y para ministrar en el mundo. Dios llama a personas para equipar la iglesia para el ministerio. Los líderes deben ser modelos de Cristo en su vida personal, vida familiar y en la iglesia. En oración, la iglesia discierne los líderes, los afirma, los apoya y los corrige en un espíritu de amor.

Mateo 16.13-20; 18.15-20; Juan 13.1-20; 17.1-26; Hechos 1.8; 2.1-4,37-47; 11.2-8; 15.1-35; Romanos 12.3-8; 1 Corintios 5.1-8,12-14; 2 Corintios 2.5-11; Gálatas 3.26-28; 6.1-5; Efesios 1.18-23; 2.11-22; 4.4-6,11-16; 1 Tesalonicenses 5.22-23; 1 Timoteo 3.1-7; Tito 1.7-9; 1 Pedro 2.9-12; 5.1-4.

Artículo 6: La Naturaleza de la Iglesia

El Llamado de Dios

Creemos que la Iglesia es un grupo de personas que ha respondido en fe al llamado de Dios por medio de Jesucristo, que se unen a la congregación local por la confesión pública del bautismo. Los miembros de la iglesia se comprometen a seguir a Cristo en una vida de discipulado y testimonio, llenas de poder del Espíritu Santo.

El Cuerpo de Cristo

La Iglesia es un cuerpo de creyentes, hombres y mujeres, de toda nación, raza y clase social, cuya cabeza es Cristo. La iglesia unida por un Espíritu, hace que Cristo sea visible en el mundo. La Iglesia existe como cuerpos locales de creyentes y como una comunidad de fe mundial.

La adoración

La Iglesia se nutre y renueva al reunirse regularmente para glorificar a Dios. La primera iglesia se reunía el primer día de la semana para celebrar la resurrección de Jesucristo de entre los muertos. La comunidad de adoradores celebra la fidelidad y gracia de Dios, reafirman su fidelidad a Dios, edifican los miembros del cuerpo y buscan la voluntad de Dios para su vida y su misión. Al celebrar el bautismos y santa cena, la iglesia proclama las buenas nuevas de salvación.

El Compañerismo y Responsabilidad Mutua

La Iglesia es una comunidad de pacto en la cual los miembros son responsables mutuamente en los asuntos de su vida y su fe. Se aman, se cuidan y oran el uno por el otro, comparten el gozo y las cargas el uno con el otro y se amonestan y se corrigen el uno al otro. Comparten los bienes materiales según la necesidad. Las congregaciones locales siguen el ejemplo del Nuevo Testamento, buscando consejo de la Iglesia General en asuntos que afectan su testimonio y misión como comunidad. Las congregaciones trabajan juntas en un espíritu de amor y sumisión mutua e interdependencia.

El Nuevo Testamento nos guía a practicar la disciplina de iglesia redentora, siendo así responsable de corregir a los miembros que continúan pecando. Las congregaciones perdonan y restauran a los que se arrepienten, pero formalmente excluyen a los que ignoran la disciplina.

Los Dones para el Ministerio

Por medio del Espíritu Santo, Dios da dones a cada miembro para el bienestar de todo el cuerpo. Estos dones son para ejercerlos en el servicio de Dios, para edificar la iglesia y para ministrar en el mundo. Dios llama a personas para equipar la iglesia para el ministerio. Los líderes deben ser modelos de Cristo en su vida personal, vida familiar y en la iglesia. En oración, la iglesia discierne los líderes, los afirma, los apoya y los corrige en un espíritu de amor.

Mateo 16.13-20; 18.15-20; Juan 13.1-20; 17.1-26; Hechos 1.8; 2.1-4,37-47; 11.2-8; 15.1-35; Romanos 12.3-8; 1 Corintios 5.1-8,12-14; 2 Corintios 2.5-11; Gálatas 3.26-28; 6.1-5; Efesios 1.18-23; 2.11-22; 4.4-6,11-16; 1 Tesalonicenses 5.22-23; 1 Timoteo 3.1-7; Tito 1.7-9; 1 Pedro 2.9-12; 5.1-4.